Algas de California, contaminadas por radiación de Japón

Foto: YouTube/MrKJKat /Stock File/FISLa radiactividad de la planta nuclear siniestrada de Fukushima Daiichi, en Japón, llegó a la costa oeste de América del Norte apenas unos días después del terremoto y posterior tsunami que azotaron el país nipón el 11 de marzo de 2011.

Los profesores de biología marina de la Universidad del Estado de California, Long Beach (CSULB), Steven L Manley y Christopher G Lowe, examinaron muestras de algas y detectaron la presencia de yodo 131 en algas de California, luego de más de un mes del paso del tsunami, en parte porque los temporales propiciaron el depósito de contaminantes aéreos en el océano.

Los científicos publicaron sus hallazgos en un artículo titulado Canopy-Forming Kelps as California’s Coastal Dosimeter: 131I from Damaged Japanese Reactor Measured in Macrocystis pyrifera (Formación abovedada de algas como dosímetro costero de California: I-131 del reactor japonés siniestrado medido en Macrocystis pyrifera), en la edición online de la revista Environmental Science & Technology.

El grupo midió niveles significativos, aunque probablemente no perjudiciales, de yodo radiactivo en el alga gigante Macrocystis pyrifera. Y estima que podrían haber resultado afectados determinados peces que consumen estas algas, dado que los peces poseen un sistema tiroideo que utiliza yodo.

Sin embargo, no detectaron la presencia de cesio 137 en las algas, pese a que esta sustancia tiene una vida media de 30 años, frente a los ocho días del yodo.

Manley detectó yodo en hojas de algas marinas del condado de Orange. Luego pidió que Lowe, director del Laboratorio de Tiburones de CSULB y experto en pesquerías marinas, solicitara a sus estudiantes graduados que también recojan muestras de algas.

Las muestras de California tenían niveles variados de yodo 131, pero un alga muy relacionada de Alaska, la Macrocystis integrifolia, no contenía. Los investigadores creen que es probable que esto se deba a que ya se había descompuesto, o a que no se logró detectar porque la columna nunca llegó allí en una concentración suficientemente alta, explicó Manley.

“A pesar de que detectamos niveles bajos, todavía está en el medioambiente y no sabemos nada sobre los otros radioisótopos como el cesio 137, que permanece mucho más tiempo que el yodo. De hecho, los valores que informamos de yodo probablemente subestimen lo que hay en realidad. Podría ser dos o tres veces más porque sólo tomamos muestras del tejido superficial. Los cálculos de la biomasa se fundamentaron en el tejido delgado superficial y todavía queda una gran cantidad de biomasa por debajo”, agregó.

Manley espera que el consorcio de Asuntos Costeros, Ciencia y Tecnología (COAST) de todos los programas de biología marina de los campus de la CSU continúe realizando estudios de seguimiento, para organizar un sistema de monitoreo estandarizado para recolectar muestras de tejido y de los alrededores, todos los meses. El objetivo es que si llegara a ocurrir otro episodio de esta naturaleza, el grupo cuente con alguna información de base.

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Fuente : FIS