Algas microscópicas ofrecen pistas sobre el cambio climático

CocolitóforosUnas algas marinas microscópicas llamadas cocolitóforos proporcionan pistas sobre el impacto del cambio climático, tanto en la actualidad como hace muchos millones de años. Un estudio determinó que sus respuestas al cambio ambiental varían según la especie, y dependen de cuán rápido crecen.

Los cocolitóforos, que son un tipo de plancton, no son sólo están muy extendidos en los océanos de hoy, sino que también son prolíficos en los registros fósiles porque sus pequeñas conchas de carbonato de calcio se conservan en el fondo del mar después de su muerte. Los enormes acantilados calizos de Dover, por ejemplo, están formados casi completamente por cocolitóforos fosilizados.

El destino de los cocolitóforos bajo las cambiantes condiciones ambientales es de interés por su importante papel en el ecosistema marino y el ciclo del carbono. Debido a sus conchas de calcita, estos organismos son muy sensibles a la acidificación de los océanos, que se produce cuando el de dióxido de carbono atmosférico (CO2) es absorbido por los océanos.

Hay muchas especies diferentes de cocolitóforos y en un artículo publicado esta semana en la revista Nature Geoscience, un grupo de científicos informa que respondieron de distintas maneras a un rápido evento de calentamiento climático que ocurrió hace 56 millones de años, el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM).

El estudio, en el que participaron investigadores de la Universidad de Southampton, del Centro Nacional de Oceanografía y la Universidad de Londres, descubrió que la especie Toweius pertusus continuó reproduciéndose con relativa rapidez a pesar de las cambiantes condiciones ambientales. Esto le habría proporcionado una ventaja competitiva y es tal vez por eso que las especies actuales estrechamente relacionadas, consideradas como sus descendientes, (como Emiliana huxleyi) siguen desarrollándose hoy en día.

Por el contrario, la especie Coccolithus pelagicus creció más lentamente durante la época de más calor y esta incapacidad para mantener altas tasas de crecimiento podrían explicar por qué sus descendientes son menos abundantes y están menos diseminados en el océano moderno.

“Este trabajo nos proporciona una nueva forma de ver la vida y al fósil cocolitóforo“, explica la autora principal de la investigación, la Dra. Samantha Gibbs, investigadora senior de Ciencia Oceanográfica y Terrestre en la Universidad de Southampton.

Al comparar células fósiles impecablemente conservadas y completas con células de cocolitóforos modernos, los científicos pudieron interpretar cómo las diferentes especies respondieron al aumento repentino de los cambios ambientales en el PETM, cuando los niveles de CO2 en la atmósfera aumentaron rápidamente y los océanos se tornaron más ácidos.

“Utilizamos el conocimiento de cómo los cocolitóforos construyen sus esqueletos de calcita en el océano moderno para interpretar cómo el cambio climático de hace 56 millones de años afectó el crecimiento de este plancton microscópico”, agrega el coautor Dr. Alex Poulton, investigador en el Centro Nacional de Oceanografía.

“Es un paso importante que nos permite ver los fósiles como células, en vez de ‘rocas’ muertas. Debido a esto, podemos comenzar a entender los controles ambientales sobre la calcificación oceánica, así como los efectos potenciales del cambio climático y la acidificación de los océanos.”

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Fuente : FIS