Científicos recomiendan reducir a la mitad la captura de peces forrajeros

La captura de “peces forrajeros” debería reducirse a la mitad en todo el mundo para proteger la función principal de estos peces como presa de las especies más grandes, recomienda un grupo de científicos marinos.

El Grupo de Trabajo de Peces Forrajeros de Lenfest llevó a cabo el análisis mundial más integral de las poblaciones de peces forrajeros que se haya realizado hasta la fecha y su informe Little Fish, Big Impact: Managing a crucial link in ocean food webs (Peces pequeños, gran impacto: Administración de un eslabón fundamental en las cadenas alimentarias oceánicas), concluye que en la mayoría de los ecosistemas se debería pescar al menos la mitad de estos peces.

Los peces para forraje son especies pequeñas y medianas, como las anchoas, el arenque y las sardinas.

Un ecosistema marino próspero depende de abundantes peces de estas características, dado que consumen plancton diminuto y luego son alimentos de animales más grandes, como las ballenas y las focas, y también de muchos peces valiosos desde el punto de vista comercial y deportivo en toda América del Norte, como el salmón, el atún, la lubina estriada y el bacalao.

El Grupo de Trabajo calculó que, en todo el mundo, los peces forrajeros tienen más valor en el agua que en las redes, y contribuyen con USD 11.300 millones, frente a los USD 5.600 millones que valen como captura directa.

La demanda de esas especies en las últimas décadas se disparó por el uso de harina y aceite de pescado para los animales cultivados y para los suplementos nutricionales.

Pero los peces forrajeros son propensos a colapsar porque, incluso cuando disminuye su abundancia, forman cardúmenes densos y pueden ser capturados fácilmente. Además, son sensibles a los cambios de las condiciones ambientales.

“Tradicionalmente, administramos las pesquerías de especies forrajeras de una manera en que no pueden mantener la cadena alimentaria, o algunas de las industrias que sostienen”, explica la doctora Ellen K. Pikitch, del Instituto para la Ciencia de la Conservación Oceánica de la Universidad de Stony Brook, que organizó y dirigió el Grupo de trabajo de Peces Forrajeros de Lenfest.

“Dado que tres cuartos de los ecosistemas marinos de nuestro estudio tienen depredadores muy dependientes de los peces forrajeros, es una necesidad económica y biológica que desarrollemos mejores estrategias de administración para estas especies pequeñas pero tan importantes”, agrega la experta.

Los cardúmenes de peces pequeños son una parte importante del ecosistema en ambas costas de América del Norte. En la plataforma oriental, se captura más lacha (en peso) que otros peces de la costa del Atlántico y esto significa menos alimento para el atún, la anjova y la lubina estriada, y también afecta la industria pesquera y turística.

“En todo el planeta, vemos cómo la pesca intensiva de peces forrajeros puede afectar en forma significativa a los depredadores y a la gente que depende de los recursos de ese sistema para su supervivencia”, observa el Dr. Edward D Houde, profesor del Centro de Ciencia del Medioambiente de la Universidad de Maryland y miembro del Grupo de Trabajo. “Necesitamos ser más cautos en la manera en que administramos los peces forrajeros que habitan los ecosistemas de los que tenemos poca información.”

El Grupo de Trabajo de Peces Forrajeros de Lenfest está conformado por 13 científicos destacados con experiencia en una amplia gama de disciplinas. Se estableció para brindar asesoramiento específico y práctico para respaldar la mejor administración de los peces forrajeros en todo el mundo.

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Fuente : FIS