La condena internacional amenaza el primer parque eólico marino

La energía eólica marina en España nunca acaba de despegar. El primer proyecto experimental en la costa de Tarragona está a punto de recibir un varapalo internacional a través de una resolución de condena del Congreso Mundial de Conservación que se celebra en Jeju (Corea del Sur).

La crítica que realiza el congreso es que afecta a la principal zona de la pardela balear, un ave en peligro crítico. Aunque la resolución no tenga carácter vinculante sí que tiene suficiente poder simbólico como para frenar la financiación del Banco Europeo de Inversiones y para sembrar dudas sobre el proyecto. La Generalitat de Cataluña, que impulsa los dos aerogeneradores, critica que este parezca el principal problema ambiental en España.

La ONG ecologista SEO/Birdlife presentó ante el congreso de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) una moción en la que pedía trasladar el proyecto Zefir, un parque eólico marino experimental con el que Cataluña pretendía abrir camino en la eólica marina.

La UICN es un organismo extraño, que aglutina a unos 170 Estados y cientos de ONG. El resultado son congresos enormes en los que se debaten más de un centenar de resoluciones. Estas deben ser aprobadas por la mayoría de los países y de las ONG, con lo que la mayoría sale adelante. Aunque no tengan carácter vinculante sí tienen poder simbólico, porque de alguna forma la han apoyado los Estados.

En este congreso la más polémica para España es la que ha presentado la ONG SEO/Birdlife en la que pide a los Gobiernos catalán y español que “no autoricen el proyecto eólico Zefir en el Delta del Ebro”. Considera que el proyecto es incompatible con la conservación de la pardela balear. La moción, aún sujeta a cambios para suavizar su redacción, recuerda que el lugar elegido es un área relevante para la conservación de 11 especies marinas y “recomienda a las autoridades españolas buscar un emplazamiento alternativo”.

Juan Carlos Atienza, de la SEO, insiste en Corea en que su oposición es al emplazamiento, no a la eólica marina: “Por muy bueno que sea el proyecto, no se puede poner en cualquier lugar (…) El Delta del Ebro es el espacio más importante para las aves marinas de todo el Mediterráneo y en él no solo hay muchas especies amenazadas, sino que se encuentran en él porcentajes muy grandes de su población y por lo tanto un impacto inesperado puede poner al borde de la extinción una especie o una población”. Atienza señala que la Península tiene miles de kilómetros de costas y que “las lecciones aprendidas en la eólica terrestre son que en los parques eólicos son muy peligrosos solo unos pocos molinos (el 10% de los molinos matan a más del 70% de las aves)”.

SEO/Birdlife es la única ONG española presente en Corea y lo sorprendente es que ha topado con la única comunidad autónoma que ha acudido al congreso. Así que con buenas formas pero con recelo se cruzan por los pasillos con Marta Subirà, directora general de Políticas Ambientales de la Generalitat. Esta muestra su enojo por tener que defender en Corea el proyecto experimental (de dos aerogeneradores y otros dos más adelante) como si fuera el más grave problema ambiental de España: “Es un proyecto piloto experimental promovido por un centro público de investigación, que pretende precisamente testar su viabilidad antes de acometer un parque eólico de mayor envergadura. En la fase 1 estamos hablando de 2 + 2 aerogeneradores situados fuera del Delta del Ebro, no dentro”. Subirà esgrime estudios según los cuales la pardela balear no vuela por debajo de 30 metros, cuando las palas estarán entre 25 y 30.

Subirà recuerda que empresas españolas están embarcadas en ambiciosos planes de eólica marina en Reino Unido mientras que aquí no avanza el proyecto piloto. El proyecto Zefir tiene una declaración de impacto ambiental aprobada el 3 de julio y está pendiente de recibir financiación europea dentro de un proyecto que decide la Comisión Europea. La condena en Jeju haría muy difícil que recibiera esos fondos, según admiten todas las partes.

La eólica marina se ha visto frenada en España por la falta de plataforma continental para albergar molinos lejos de la costa. Además, las críticas del sector turístico y de los pescadores han paralizado proyectos en Cádiz. Ahora la pugna entre la SEO y los parques eólicos se traslada de la tierra al mar.

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Fuente : ElPais