La energía renovable del mar es una gran oportunidad de negocio e innovación para las ingenierías españolas

mareo energia maremotrizLa producción de energía eólica en la mar ya es una realidad, y en 2011 ascendía al 10% de la capacidad instalada total de éolica en Europa. Pero existen otras tecnologías de producción de energía renovable en la mar, aunque su estado de desarrollo se encuentra en una etapa incipiente.

Las empresas españolas hablaron ayer en el Instituto de la Ingeniería de España de los diversos proyectos que tienen en marcha, en la jornada Blue Energy: energías renovables de origen marino, organizada por el Comité de I+D+i del IIE, que se celebró en una sala abarrotada de asistentes, muchos de ellos jóvenes.

Para 2020 se ha fijado como objetivo obtener una capacidad moderada de energía, de alrededor de 4 GW. Por tanto hay una necesidad de potenciar la investigación de este tipo de tecnologías que pueden asegurar un suministro de electricidad, que por ser más previsible, como el medio del que extraen la energía, permiten compensar las fluctuaciones de los suministros procedentes del viento.

Ejemplos de estas tecnologías son las presas mareomotrices, que permiten captar la energía procedente de las masas de agua que entran y salen de bahías o estuarios; kos dispositivos de energía undimotriz, que se encuentran actualmente en fase avanzada de demostración y que aprovechan el movimiento de las olas para generar energía; y las turbinas y otros dispositivos sumergidos que aprovechan la energía proveniente de las corrientes, bien producidas por las mareas o por corrientes inerciales, algunas de las cuales están próximas a la comercialización.

Eva María Novoa Rojas, presidente del Comité de I+D+i del IIE, presidió la mesa, y dio paso a los ponentes, entre ellos José Luis Villate, director de Área de Energías Marinas de Tecnalia, que recordó que en el sector “hay más de 100 patentes registradas y ninguna de ellas ha demostrado un liderazgo”. Repasó varios casos de empresas que crearon prototipos en la última década y de las que poco se ha sabido después. En su opinión este tipo de energías presenta grandes oportunidades pero “a medio y largo plazo”, puesto que tienen un desarrollo tecnológico lento y costoso.

A juicio de Villate, es difícil saber cuáles son los costes adecuados para las pruebas, puesto que no hay un referente claro ni experiencias suficientes. Pero sí sugirió varias maneras de reducir el riesgo y el coste de los experimentos. “Hay que aprender yendo al mar, eso es inevitable. Hay que hacer lo máximo posible en tierra, pero no podemos evitar ir al mar. Lo que sí podemos hacer es ir a zonas que están preparadas, que ya tienen algunas cosas resueltas”.

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Fuente : IIES