“Es aburrido comunicarnos sólo con humanos”

Las ballenas y delfines son personas no humanas. Eso propone la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (Aaas, por sus siglas en inglés), la sociedad científica más grande del mundo y editora de la reconocida revista Science . La idea puede sorprender, pero hace años que se plantea.

En cierta forma, Mariano Sironi, el biólogo cordobés que desde hace 25 años estudia la ballena franca austral en Península Valdés, fue un pionero en esto. Para sostener su programa pide que las personas y empresas adopten una ballena.

El suyo es el programa más antiguo sobre estos cetáceos. Es director científico del Instituto de Conservación de Ballenas y profesor adjunto de la cátedra de Diversidad Animal II de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Córdoba.

Está de acuerdo con la propuesta de la Aaas, pero reflexiona sobre si el hombre está capacitado para tratar a otros animales como personas, si sigue habiendo guerras y hambrunas.

“Celebro esta propuesta, pero me lleva a pensar un poco más allá y me desanimo bastante cuando veo la realidad de cómo algunos humanos tratamos a otros humanos. ¿Tratar como personas a ballenas y delfines es garantía de que mejorará su calidad de vida? Me desanimo cuando pienso en las guerras con miles de muertos, las hambrunas masivas provocadas por las crueles decisiones de otras personas, las sistemáticas violaciones a los derechos humanos aplicadas por otras más. Me cuestiono si realmente les haremos un favor a ballenas y delfines si comenzamos a tratarlas como personas. Si yo fuera delfín, quizás diría: ‘No, gracias’”.

¿Qué argumentos hay para avalar esta propuesta?

Tomaré los argumentos de Robbins Barstow, las ballenas son biológicamente especiales. Incluyen a los animales más grandes que hayan existido jamás, como la ballena azul. El cerebro de los cachalotes es más grande que el de cualquier otro animal. Las ballenas jorobadas son las creadoras de las canciones más largas y complejas desarrolladas por cualquier animal no humano. La corteza cerebral de las toninas (como el famoso delfín Flipper) y otros odontocetos excede en grado de complejidad de sus circunvoluciones a la de los humanos. Segundo, son ecológicamente especiales. Las ballenas han evolucionado como mamíferos marinos a lo largo de unos 25 millones de años, mucho antes de la aparición del hombre. Está claro que tienen un rol único en estos ecosistemas. Tercero, son culturalmente especiales para los humanos. Tienen una capacidad de enriquecer la vida de las personas con las que llegan a entrar en contacto pacífico. Son incomparables generadores de asombro y admiración. Cuarto, son políticamente especiales. Su espacio vital no está delineado por límites nacionales. Sus territorios son los mares del mundo que no pertenecen a ninguna nación. No son un recurso de ningún país por lo que ninguna nación puede reclamar el derecho moral de matarlas. Quinto, son simbólicamente especiales. Más que ninguna otra forma de vida no humana, las ballenas han logrado simbolizar la preocupación por el medioambiente.

Nuevos argumentos. Sironi agrega los argumentos citados por la Aaas: “Según la neuroanatomista Lori Marino, las toninas son el segundo animal con mayor desarrollo cerebral del planeta, luego de los humanos y tienen una corteza cerebral altamente compleja. Según la psicóloga Diana Reiss, las toninas se reconocen al mirarse en un espejo, comprenden complejas frases gestuales hechas por humanos y su aprendizaje es muy similar al de los niños”.

¿Para qué serviría declararlas personas?

En la práctica y en lo inmediato, serviría para detener las matanzas sistemáticas de ballenas y delfines que llevan a cabo cada año países balleneros como Japón, Noruega e Islandia. Pero serviría también para cambiar nuestra percepción del mundo natural. Me fascina la posibilidad de comunicarme con otra especie, expresarle a esa otra especie lo que yo pienso o cómo me siento, y sobre todo, entender a esa especie. Es aburrido comunicarnos solo con humanos. ¡Hay tanta diversidad de especies que es casi un desperdicio! ¿No es maravilloso imaginar un mundo donde pudiéramos comunicarnos de un modo más intenso y completo con otros animales, sean éstos una gigantesca ballena en el medio del océano o una simple hormiga caminando sobre una hoja en el jardín de nuestra casa?

¿Qué otras características humanas tienen los delfines y ballenas?

Los cetáceos viven en un mundo de sonidos. Así como nosotros dependemos en gran medida de nuestra vista, los delfines y otros cetáceos utilizan el sonido y la ecolocación para obtener información del medio en el que viven, detectar a sus presas, etc. Procesar información acústica requiere una gran capacidad neuronal. Esto hace que el cerebro de los delfines tenga un excepcional desarrollo. De hecho, a simple vista un cerebro humano y uno de delfín son casi iguales. Recientemente se ha descubierto que ballenas y delfines tienen neuronas fusiformes ( spindle neurons ), que son muy importantes en procesos cognitivos y en el desarrollo de la inteligencia. Hasta hace poco sólo habían sido descriptas para el cerebro de los homínidos (ser humano y otros primates). El gran desarrollo cerebral de los cetáceos está acompañado de evidencia sobre sus complejas estructuras sociales, la conciencia de sí mismos, la comunicación entre individuos, su capacidad de imitación y aprendizaje e incluso el desarrollo de culturas.

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Fuente : Lavoz – Argentina