Estudian el cambio climático durante 50.000 años en el noroeste peninsular

Un equipo oceanográfico en el que participan el CSIC y las universidades de Vigo, Granada y Aveiro ha iniciado una campaña para estudiar las variaciones climatológicas desde hace 50.000 años en el noroeste peninsular, a través del análisis de los sedimentos marinos depositados en la cuenca interior de Galicia.

A partir del estudio de la edad, composición y tamaño de estos sedimentos a una profundidad de hasta 3.000 metros, la campaña “Galinclimarch” busca reconstruir los cambios de las condiciones del ambiente y distinguir las tendencias naturales del cambio climático de las forzadas por la acción del hombre en las últimas décadas.

El catedrático de la Universidad de Vigo Daniel Rey explica que el objetivo de la campaña “Galinclimarch”, de la que es coordinador, es contribuir a saber cuál fue la variabilidad del clima en el pasado, qué la produjo y cuáles son sus consecuencias para la naturaleza.

A través del conocimiento de cómo era el clima durante los periodos más cálidos, qué causó estos cambios de temperatura, cuáles fueron las “variables críticas” que los produjeron, como por ejemplo los valores de CO2 alcanzados, y si estos fueron similares a los actuales “podremos hacernos una idea de la situación en que nos encontramos y lo que podría ocurrir a continuación”, apunta Rey.

Durante dos semanas, “Galinclimarch” muestreará, a bordo del buque oceanográfico Sarmiento de Gamboa, sedimentos marinos e instalará un dispositivo que recabará datos de las condiciones oceanográficas actuales.

Los científicos medirán la salinidad, temperatura, turbidez, velocidad de las corrientes y las tasas y tipos de sedimentos depositados en el fondo durante un año por medio de un dispositivo fondeado a unos 1.500 metros de profundidad, y realizarán una prospección sísmica de alta resolución del subsuelo.

Estas mediciones servirán para calibrar los datos del registro sedimentario, lo que permitirá determinar cómo han variado estos parámetros durante los últimos 30.000 a 50.000 años.

Daniel Rey explica que la forma en la que se depositan los sedimentos y sus características dependen en una buena parte de las condiciones climáticas de cada momento.

Así, por ejemplo, en periodos húmedos, los ríos descargan más agua dulce y contienen más sedimentos de origen continental, principalmente arcillas y limos, a las cuencas oceánicas que durante los periodos secos.

Estos sedimentos se mezclan con los de origen marino que contienen restos de esqueletos de organismos, como pequeñas conchas calcáreas.

Tanto la proporción de estos componentes como sus variaciones en tamaño, el tipo de organismos o su composición dependen de factores como la temperatura, la densidad y composición del agua, o la velocidad de las corrientes, que a su vez dependen del clima.

De esta forma, a partir del estudio de la edad, composición y tamaño de los sedimentos acumulados en las cuencas oceánicas se puede hacer una reconstrucción de los cambios de las condiciones del ambiente en el que se formaron a lo largo del tiempo.

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Fuente : Efeverde