Estudio revela abundancia de austromerluza antártica en el Mar de Ross

Un estudio de los juveniles de austromerluza o merluza negra antártica reveló altas densidades de esta especie en el Mar de Ross.El trabajo fue dirigido por el científico marino Stuart Hanchet, del Instituto Nacional de Investigación en Agua y Atmósfera (NIWA), y el doctor Hyun-Su Jo, de Corea.

Hanchet destaca que este estudio es el primero de una serie que controlará la abundancia de los juveniles de merluza negra en la región del Mar de Ross.

“Este estudio será una importante herramienta de control para asegurarnos de que el nivel de pesca se mantenga sustentable”, declaró.

La austromerluza antártica (Dissostichus mawsoni) vive a una profundidad de 2.000 metros, madura cuando alcanza los 120 a 130 centímetros y vive en promedio entre 20 y 24 años.

Hanchet explicó que el grupo analiza la cantidad y el tamaño de los peces que tienen entre cinco y diez años de edad y miden menos de 100 centímetros.

“Recolectamos buena información para controlar la abundancia de austromerluza adulta, pero no tenemos la misma información para los juveniles. Estos peces son los adultos del mañana y al rastrear esta parte de la población podemos asegurarnos de que se establezcan correctamente los límites de captura en el futuro”, explicó.

“Al utilizar los resultados del estudio, podremos hacer un modelo y prever la población de peces en el futuro. Necesitamos desarrollar una serie de estudios con el tiempo, porque un solo estudio en sí mismo nos dice muy poco”, agregó.

La pesquería de austromerluza antártica es administrada por la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos de la Antártida (CCAMLR), que establece las normas para la pesca en el Mar de Ross y otras áreas. Todos los países participantes de la comisión deben cumplir con las normas fijadas.

Los países que operan en el Mar de Ross deben etiquetar una cierta cantidad de austromerluza para investigación científica y llevar a cabo la toma de muestras biológicas de la especie, como así también controlar las capturas incidentales.

Los datos de las etiquetas ayudan a los científicos a desarrollar un modelo integral de evaluación de stock para la pesquería, para calcular la biomasa y establecer los límites de captura, indicó Hanchet.

El último estudio fue una contribución científica a la CCAMLR liderada por Nueva Zelanda, diseñada por científicos marinos del NIWA y del Ministerio de Agricultura y Silvicultura. Involucró una colaboración con la industria pesquera, que aportó el barco de pesca de Sanford, el San Aotea II.

El pescado capturado se midió y seleccionó por sexo, junto con otras muestras biológicas para realizar más análisis. El estudio también recolectó muestras para un control del ecosistema más amplio y para analizar los hábitos de alimentación y las relaciones con otros organismos en la cadena alimentaria.

Con todo, el grupo ecologista Last Ocean Trust sostiene que los hallazgos del estudio no son relevantes, porque el Mar de Ross es mucho más valioso como un ecosistema marino intacto que como una pesquería, informó Radio New Zealand.

El cofundador Peter Young sostiene que se debería prohibir la pesca allí.

“El Mar de Ross es el ecosistema marino más inmaculado que tenemos en la Tierra y no debería haber ninguna actividad pesquera allí. Es valioso como un laboratorio viviente, como un ejemplo de cómo eran los océanos del mundo antes del paso de los humanos”, afirmó.

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Fuente : FIS