Expertos debatirán sobre uso de radares en investigación oceánica

ROS 2013Un selecto grupo de expertos internacionales, líderes en el uso de radares de alta frecuencia (HF) para investigación oceánica costera, se reunirá el 13 y 14 de marzo en la UdeC, en la cuarta versión del Remote Ocean Sensing (sensoramiento remoto del océano) –ROS 2013- para analizar los avances en la aplicación de esta técnica en el estudio de los mares.

La idea de este encuentro de carácter técnico -según su coordinador, el académico del Departamento de Geofísica (DGEO), Dante Figueroa- es, por un lado, discutir con los científicos los últimos avances en el uso de estos radares y, por otro, difundir sus bondades entre representantes del sector público y del mundo empresarial, personal técnico de las municipalidades costeras, y responsables de formular políticas nacionales.

La UdeC es pionera en el uso de radares HF en estudios del océano en América Latina, con el Sistema Integrado de Registro de Corrientes y Olas (Sirco) del DGEO, en marcha desde hace 5 años y que es resultado de un proyecto Fondef que lideró el doctor Figueroa, y las iniciativas financiadas por Mecesup y Fundación Andes, lideradas por los doctores Carlos Saavedra y Rolando Hernández, respectivamente.

“Tenemos los únicos equipos de este tipo en la costa sudamericana del Océano Pacífico, pero la gente no sabe de sus aplicaciones”, dice Figueroa, señalando que es justamente eso lo que el ROS quiere revertir, trayendo a los mejores exponentes de esta técnica de monitoreo.

“Queremos que en Chile se pueda apreciar y reconocer esta técnica, porque en los próximos años el país se va a llenar de radares… como está ocurriendo en las dos costas de Estados Unidos y en varias partes de Europa. En ese sentido, tenemos un liderazgo que queremos usar para que la sociedad chilena, el sector público y privado se involucren con este tipo de tecnologías y aprovechen sus beneficios”.

El investigador señala que entre los expositores se cuentan especialistas en detección de tsunamis con radares; en detección de oleaje desde la costa, y en aplicaciones físicas y biológicas de esta instrumentación.

Básicamente, lo que hacen estos sistemas es medir corrientes superficiales del océano, oleaje y dirección del viento, desde la costa y hasta varias decenas de kilómetros mar adentro (60 kilómetros en el caso de Sirco), a través del envío de ondas de radio al océano, las que rebotan en las olas para volver a la costa, donde son captadas por unas antenas receptoras.

La información de estas tres variables es la que sirve de materia prima para las distintas aplicaciones, como la detección de tsunamis, el seguimiento de buques o la realización de pronósticos de corrientes, lo que resulta de utilidad, por ejemplo, para las actividades de navegación.

La ventaja sobre los sistemas convencionales (instrumentos que se debe colocar en el mar o mediciones que se realizan vía cruceros) es que permiten una mayor cobertura más amplia con monitoreos continuos y en tiempo real, a la vez que no están sujetas a las condiciones meteorológicas.

El académico cuenta que en los lugares en que existen estos sistemas “es mucho es mucho más seguro hacer pronósticos de propagación de contaminación y también labores de rescate. Como estos equipos miden efectivamente las corrientes -no las simulan, recalca- entregan información muy confiable acerca de hacia dónde derivan los objetos, sea esto una mancha de petróleo, un cuerpo o cualquier objeto flotante. Por eso permiten mejorar la eficiencia de las labores de rescate o de mitigación de catástrofes ambientales”.

Como ejemplo, señala que si hubiera un derrame de petróleo en el mar, los radares pueden observar hacia dónde se dirigen las corrientes y, por tanto, sugerir hacia dónde deben dirigirse los esfuerzos para mitigar el transporte del contaminante. Lo mismo pasa con el análisis de corrientes en el caso de tsunamis, que pueden ser detectados “con algunas decenas de minutos de anticipación, dependiendo de dónde están los equipos y del alcance de los radares”.

“No sólo es importante que podamos tener la posibilidad de detectarlos, sino que existe la ventaja adicional de que, si los sistemas están en línea y en tiempo real, se puede determinar la propagación y las zonas que pueden ser más afectadas. Entonces se dispone de algunas decenas de minutos, en los que se puede tomar decisiones para actuar en las zonas que se sabe que van a ser más afectadas, actuar para la evacuación, priorizar”, dice.

Japón 2011

El geofísico cuenta que en la UdeC se pudo probar esta aplicación con el tsunami asociado al terremoto de 2011 en Japón. “Se predijo que el tsunami iba a llegar a Chile a las 9 de la noche. Nosotros configuramos el radar (que estaba instalado al sur de Punta Lavapié, orientado hacia el océano abierto) para que barriera el océano cada 10 minutos, porque no sabíamos en que minuto iba a arribar”, relata.

El sistema monitoreó la costa durante toda la noche, almacenando la información. “Al analizar los datos detectamos 7 oscilaciones del agua, es decir movimientos de entrada y salida de las ondas del tsunami. Lo que medimos es la corriente marina, no el nivel del mar, luego comparamos estos datos con la altura del nivel del mar en Lebu y la correspondencia era extraordinaria”.

Las mediciones cubrieron un tramo de entre 40 a 45 kilómetros desde la costa. “Si tuviéramos un radar de 200 Km. en una situación real, la detección se haría antes y tendríamos más tiempo de reacción”, afirma.

Otros estudios que se han apoyado en el sistema dicen relación con el análisis de corrientes en fiordos, para medir la velocidad de corriente en el primer metro del mar, algo que –acota- no hacen los instrumentos convencionales. Las mediciones se hicieron en Reloncaví y Aysén, con el apoyo del proyecto COPAS SurAustral, obteniendo información inédita hasta ahora y que ayudará a los investigadores entender cómo es el transporte de agua en los sistemas de fiordo.

Ensayando nuevas aplicaciones, también se han realizado monitoreos en el Canal de Chacao, con el objetivo de estimar el potencial de energía mareomotriz en esa zona, así como para construir un “pronóstico de corrientes” en red que –señala- tiene distintas utilidades, entre ellas, en navegación. Así, dice, “los buques pueden consultar en qué momento cruzar el canal”. También, agrega, puede servir de apoyo a estudios de dispersión de contaminantes.

Conferencias

Dentro del programa preliminar ya han sido definidas las 7 conferencias centrales del encuentro. Estas son Detección de tsunamis con radares oceánicos y Detección y seguimiento de buques con radar sobre el horizonte, ambas a cargo de Klaus-Werner Gurgel (Universidad de Hamburgo, Alemania); Uso de datos WERA (un tipo de radar) para mejorar pronósticos de corrientes oceánicas y Aplicaciones de radares MW para medir olas, corrientes y batimetría, las dos por parte de Friedwart Ziemer (Centro Investigación Costera y de Materiales, Helmholz de Geesthacht, Alemania); Evaluación de interacciones físico-biológicas, de Simona Cosoli (Instituto Nacional de Oceanografía y Geofísica Experimental de Italia); Nuevas aplicaciones de WERA, de Thomas Helzel (Helzel Messtechnik GMBH, Alemania) y Medición de corrientes en canales y fiordos, del doctor Dante Figueroa.

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Fuente : Udec