Investigan la acidificación oceánica en los mares del Ártico

Un grupo de 30 investigadores estudiará los efectos de la acidificación oceánica en los mares del Ártico. Entre los científicos se encuentra al doctor Toby Tyrrell, de la Universidad de Southampton, que partió del Reino Unido la semana pasada con destino al extremo norte polar, lo más lejos que le permita la capa de hielo.

El estudio es el más importante que se haya hecho para examinar los efectos de la alteración de los niveles de dióxido de carbono (CO2) en muestras de agua marina del “mundo real”, directamente después de que son recogidas del mar.

Se espera que los mares polares sean muy sensibles a los efectos de la acidificación oceánica, dado que en el agua fría se disuelve más cantidad de CO2. Esto hace que las aguas del Ártico sean un ejemplo natural valioso de cómo responderá el medioambiente marino al aumento de este gas en el mundo.

Además, la sensibilidad química de la superficie del agua marina en el Ártico significa que se volverá corrosiva para el carbonato de calcio antes que en otras partes del mundo. Esta situación podría representar un problema grave para el plancton marino y otros organismos que utilizan el carbonato de calcio para desarrollar sus esqueletos y caparazones.

Durante la expedición, los científicos estudiarán el impacto de los cambios químicos en los organismos y ecosistemas marinos, el ciclo del carbono y los nutrientes en el mar y cómo actúa el mar con la atmósfera para influenciar el clima. Investigadores de ocho laboratorios recolectarán muestras de agua de mar de alta mar y de las aberturas en la capa polar en el mar de Barents y de Groenlandia.

Se utilizarán dos enfoques en este estudio.

En primer lugar, los científicos estudiarán cómo varían los ecosistemas en las áreas en donde la composición química del agua marina es naturalmente más ácida o alcalina. Comparando las observaciones en una gama de condiciones diferentes, determinarán cómo la acidificación puede afectar los organismos vivos en su medioambiente natural, en donde la selección natural y la adaptación tienen tiempo para desarrollarse.

El segundo enfoque es experimental, y se basa en la utilización de tanques de agua de mar natural recolectada de la parte alta del océano, que se llevará hasta el barco en condiciones controladas. Esta agua marina natural será sometida a concentraciones de CO2 que simulen las que es probable que ocurran en el futuro. La expedición, a bordo del buque RRS James Clark Ross, que es operado por British Antarctic Survey, finalizará el 4 de julio en Reykjavik, Islandia.

“Después de nuestro crucero del año pasado a la plataforma noroccidental europea, este segundo viaje visitará el océano Ártico más remoto, que podría ser muy afectado por la acidificación oceánica”, dice el Dr. Toby Tyrrell. “Los datos recolectados mejorarán nuestra comprensión sobre los impactos futuros, aportarán información importante sobre las consecuencias de seguir consumiendo grandes cantidades de combustibles fósiles (el CO2 atmosférico ya está un 40% por encima del nivel preindustrial y sigue aumentando). Nuestro viaje final, dentro de seis meses, visitará el otro océano polar, el océano Austral.”

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Fuente : Fis