La primera aerogeneradora ‘off shore’ se instalará en el litoral vizcaíno

El litoral costero de Bizkaia ha sido elegido como enclave de la primera plataforma off shore para captación de energía eólica de su género instalada en aguas de la Península Ibérica. La instalación está prevista para el próximo año. La estructura flotante, anclada al lecho marino a unos 100 metros de profundidad, soportará una torre de 60 metros de altura que irá provista de un aerogenerador conectado a un transmisor y a un cable por donde fluirá la electricidad así inducida.

Se activará con el viento y generará, inicialmente, hasta 1,5 megawatios de corriente eléctrica gracias a un aerogenerador de tecnología Acciona Windpower. Quedará emplazada a unos tres kilómetros de distancia de la costa vizcaína, a la altura de Armintza, sobre un espacio marino acotado por el Gobierno vasco, el primero que ha promovido un área específica de ensayo para este tipo de pruebas vinculadas a Investigación y Desarrollo.

Así lo anunció el pasado 13 de abril en Madrid Raúl Manzanas, director de Innovación de Acciona, la compañía dedicada a las energías renovables que dirige el proyecto continental HiPRWind, participado por 19 empresas europeas de ocho países, para la instalación de parques eólicos sobre la superficie del mar mediante estructuras flotantes de captación de viento ancladas al fondo marino. Con una potencia instalada de 21.673 megawatios —equivalente a la de 20 centrales nucleares—, según señala Luis Merino, codirector de la revista Energías.

España es una superpotencia mundial en la modalidad energética eólica, si bien hasta el momento no ha aplicado la nueva forma de captarla en el mar ahora ensayada.

El anunció tuvo por escenario el Canal de Experimentos Hidrodinámicos de El Pardo (Cehipar), un organismo estatal autónomo que figura entre los más avanzados de Europa para la investigación de supuestos relacionados con la navegación, desde su fundación en 1928. Para cumplir sus cometidos el Cehipar cuenta con varias instalaciones de gran envergadura, como un canal de hasta 320 metros de longitud por 6,5 metros de profundad y 12,5 metros de anchura donde se efectúan pruebas de posición, resistencia, velocidad y aceleración de naves. Asimismo, el canal permite inducir mecánica y dinámicamente oleajes y mareas para contrastar sus efectos sobre distintos tipos de embarcaciones. En las instalaciones del centro experimental madrileño se construyen también prototipos náuticos a escala, además de hélices.

Precisamente, la maqueta de la futura plataforma recién probada reproducía exactamente, a escala 1/20, las proporciones y características de la instalación flotante que permitirá recoger continuos e intensos vientos en zonas litorales batidas por el aire.

Fuentes de Acciona afirman, a propósito del nuevo ingenio, que los efectos medioambientales sobre la fauna y los fondos marinos, así como sobre la navegación, “serán mínimos respecto a los que causan las plataformas cimentadas sobre fábrica en el lecho marino”.

Un nutrido grupo de personas, entre los que figuraban diplomáticos, expertos e industriales de Noruega, así como empresarios y altos funcionarios de numerosos departamentos ministeriales españoles vinculados a la energía, la industria y la tecnología, fue invitado a presenciar una prueba, con oleaje, de la maqueta de la plataforma que soportará la torre de captación de viento, construidas ambas a escala.

El interés de los representantes noruegos obedece a necesidades de diversificación energética del país nórdico, que figura entre los principales productores europeos de petróleo por sus yacimientos en el Mar del Norte. Además, se ve internacionalmente obligado a reducir las emisiones de CO2 derivadas de la extracción submarina de hidrocarburos, que ha desarrollado allí una cultura tecnológica de todo tipo de instalaciones off shore.

Tanto en Dinamarca, como en Holanda y el Reino Unido, existen plataformas eólicas cimentadas sobre el lecho marino pero, hasta el momento, sólo existen dos soportes de turbinas eólicas basadas sobre dispositivos flotantes: una en Noruega, de 2,3 megawatios, operativa desde 2009 y otra en Portugal. Ambas difieren de la propuesta española impulsada por Acciona.

La futura plataforma sobre la que se erguirá la torre eólica es una estructura semisumergible con tres columnas metálicas de flotación de más de seis metros de diámetro cada una y una separación entre ellas de 30 metros. Permanece anclada al lecho marino por sendas cadenas, fabricadas por la empresa bilbaína Vicinay, líder mundial del sector, comenta Raúl Manzanas. Está capacitada para afrontar olas de hasta 13 metros —el máximo estadístico del oleaje de las mareas en la Península Ibérica—, si bien tales medidas pueden modificarse a voluntad a través de una recombinación de parámetros. De los materiales empleados destaca el acero aunque este componente, desde la prueba inicial, se ha visto proporcionalmente reducido en un 40% tras el ahorro logrado mediante su investigación y prueba, según explica el responsable de innovación de la compañía Acciona. Manzanas afirma que existe un potencial mercado mundial para esta nueva estructura eólica que cifra en torno a 200.000 millones de euros hasta el año 2030, con numerosos polos de demanda en distintos continentes.

Algunos expertos consultados al respecto ven en las estructuras flotantes para turbinas eólicas un importante vector de desarrollo tecnológico acorde con la entidad de España en el ámbito de las energías renovables, remarcablemente la inducida por el viento —de coste cero—, que sitúa a las compañías Acciona e Iberdrola en la cabeza del elenco de la producción mundial. Salvo en el territorio de la Comunidad de Madrid, donde no existe ni una sola torre eólica terrestre, todas las regiones españolas cuentan con ellas. Otras fuentes ven además en esta iniciativa una alternativa, colateral pero de gran importancia, a la industria naval española.

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Fuente : ElPais