La UE apoya obligar a los pescadores a desembarcar tiburones con aletas

Los países miembro de la Unión Europea han apoyado la propuesta de la comisaria de Pesca, Maria Damanaki, para endurecer las medidas contra el ‘finning’ que consiste en cercenar las aletas de tiburón y devolver el animal al mar. Esta práctica está prohibida en la UE desde 2003, pero hay salvaguardas para autorizarlo en circunstancias excepcionales y bajo determinadas condiciones. No obstante, los cambios que promueve Bruselas y que ayer apoyaron los gobiernos europeos pondrían fin a estas excepciones.

Los buques estarán entonces obligados a desembarcar el animal entero en el puerto y no sólo las partes comercializadas.

Tras el pronunciamiento del Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea corresponde ahora al Parlamento Europeo votar su posición sobre estas medidas más estrictas, antes de que la cuestión vuelva a los ‘Veintisiete’ para su respaldo formal y entrada en vigor, indicaron fuentes comunitarias a Europa Press evitando dar plazos concretos.

La flota española de palangre de superficie -con el puerto vigués como el primero de distribución de escualos en Europa- cumple la norma y corta la aleta del tiburón a bordo, pero no se deshacen del cuerpo sino que lo embarcan y lo llevan al puerto aunque de manera separada, con lo que se aprovecha mejor el espacio en el barco. La propuesta de la UE de embarcar el animal con las aletas adheridas tendría consecuencias negativas en cuestiones de seguridad, calidad y rentabilidad, dice la flota.

Por otra parte, Arias Cañete pidió a la Comisión Europea que se agilicen las negociaciones con Marruecos para poner en marcha un nuevo acuerdo pesquero, que permita a la flota española regresar al caladero. El acuerdo está suspendido desde hace tres meses y la flota andaluza es la más afectada de toda Europa.

El Berbés subastó el año pasado 2.780 toneladas de tiburón con un valor de 6,3 millones de euros, precio que supone más del 3% del total del valor de la mercancía en fresco, que en 2011 se colocó en 210 millones de euros. Se trata de un mercado de gran valor añadido -similar al total de los crustáceos- que cuenta con un mercado fiel en Asia, donde es muy apreciado por los supuestos efectos afrodisíacos. Vigo es el principal centro de distribución en Europa de venta de tiburones, muchos capturados por barcos de bandera portuguesa.
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Fuente : laregion