Las mejores prácticas para proteger áreas bentónicas

La Asociación de Pesquerías Sustentables (SPF) publicó esta semana un informe acerca de las mejores prácticas para proteger áreas representativas del lecho marino (hábitats bentónicos) que son importantes para la conservación.

El estudio, Benthic Protection Areas: Best Practices and Recommendations (Protección de áreas bentónicas: mejores prácticas y recomendaciones) delinea las mejores prácticas aceptadas internacionalmente para el diseño de redes de áreas protegidas, como las aprobadas por la Convención sobre la Diversidad Biológica, y examina algunos de los principales ejemplos actuales de protección béntica en todo el mundo.

Las Áreas de Protección Bentónicas (APB) respaldan la protección del hábitat al limitar o eliminar los impactos directos de la pesca en los hábitats bentónicos. No son áreas en las que se prohíba totalmente la pesca y puede permitirse allí el uso de artes de pesca que no dañen el lecho marino. Una red de APB, que es un tipo de áreas marinas protegida (AMP), es un componente esencial de la administración pesquera enfocada en el ecosistema, explica la SFP.

Un proceso más sistemático, llamado diseño de red de áreas protegidas, traza mapas de hábitats, especies y funciones ecológicas, así como del uso del recurso, y emplea un enfoque participativo para identificar cómo proteger una muestra representativa de hábitats y minimizar el impacto sobre los usos económicos. El informe expone las mejores prácticas para este diseño.

El estudio incluye directrices para las mejores prácticas para respaldar una pesquería y las cadenas de abastecimiento de productos del mar para crear redes de APB, como parte de una estrategia para solucionar los impactos de la pesca de arrastre y otras prácticas pesqueras nocivas. Esto requiere, en parte, que las partes interesadas trabajen en conjunto para diseñar y proteger una red representativa de áreas con lechos marinos vulnerables e importantes.

En los países y las áreas pesqueras en donde no son suficientes los procesos actuales en materia de regulación y consulta, la SFP recomienda la creación de Proyectos de Mejora del Ecosistema para convocar a los miembros del sector de la pesca, ONG, científicos, autoridades pesqueras y la cadena de abastecimiento de productos del mar.

Si bien una red APB es una parte fundamental de la solución, son necesarias también otras medidas. La SFP recomienda que donde operan los arrastreros de fondo y otros artes que impactan los fondos, deberían hacerse modificaciones técnicas de los artes de pesca y tomar otras medidas para reducir los impactos en el lecho marino fuera de las APB.

“En muchos casos, faltan objetivos de conservación regionales o nacionales acordados y un esquema para identificar las prioridades para la protección”, observa Jim Cannon, CEO de la SFP. “Esto da como resultado un proceso ad hoc en el que las ONG y la industria deben ponerse de acuerdo sobre un área disputada tras otra, o que las ONG requieran una veda para el arrastre de fondo.”

“En nuestro análisis, un enfoque que defina los objetivos de conservación y un esquema acordado para identificar las áreas protegidas puede resultar en un diálogo más constructivo y en un respaldo más amplio para las medidas de conservación que resulten entre las ONG y el sector de captura. Esperamos que este informe provea orientación general útil para las pesquerías sobre cómo diseñar e implementar las redes ABP y para la cadena de abastecimiento de productos del mar sobre cómo controlar y alentar su progreso”, agregó.

Desde hace cuatro años, la SFP trabaja en el desarrollo de una base de datos pesqueros globales online, FishSource. El propósito de esta ambiciosa iniciativa es que expertos en pesca de todo el mundo puedan compartir abiertamente sus conocimientos científicos y técnicos y proporcionar a los grandes compradores información actualizada e imparcial sobre el estado de las pesquerías y las mejoras que necesitan para ser sostenibles.

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Fuente : FIS