Oceanógrafos UdeC determinan que el tsunami del 27/F se originó en dos lugares distintos

Una serie de importantes resultados arrojó una investigación de casi dos años que realizaron científicos de los Departamentos de Oceanografía y Ciencias de la Tierra de la Universidad de Concepción, quienes poseen mediciones únicas y exactas –con instrumentos- de lo ocurrido en la zona del mar cercana al epicentro del terremoto del 27/F. Esta investigación arroja nuevas luces para comprender de mejor forma el fenómeno de los tsunamis.

Se trata un estudio realizado por los científicos Marcus Sobarzo, Luis Bravo y Renato Quiñones, del Departamento de Oceanografía UdeC, quienes junto a Andrés Tassara, del Depto. de Ciencias de la Tierra UdeC, y José Garcés-Vargas, de la Universidad Austral, quienes investigaron en detalle los datos que entregó un instrumento ADCP instalado por ellos el 19 de enero de 2010 a 35 metros de profundidad y 1.8 kilómetros mar afuera de la desembocadura del río Itata, a una distancia de entre 30 y 50 kilómetros de donde 38 días después se localizaría el epicentro del sexto mayor terremoto de la humanidad registrado por instrumentos.

El ADCP (Acoustic Doppler Current Profiler) –explica el Dr. Sobarzo, director del Depto. de Oceanografía de la UdeC- es en esencia un aparato electrónico que, sobre la base de una señal de sonido que emite y recibe, es capaz de medir la velocidad y dirección de las corrientes marinas a distintos niveles de profundidad, guardando la información en una memoria sólida. Además, permite medir las oscilaciones de la superficie del mar y la temperatura del agua, gracias a un sensor de presión y a un termistor, respectivamente. En enero de 2010, y en función de un trabajo que se estaba realizando para la empresa Arauco (en relación con la hidrodinámica de la zona costera adyacente a la desembocadura del río Itata) se instaló este aparato con una frecuencia de muestreo de cada 15 minutos.

El 18 de marzo de 2010, los científicos se sumergieron nuevamente en las aguas del sector donde lo habían instalado y comprobaron que el equipo estaba en perfectas condiciones y que había registrado valiosa información del tsunami, convirtiéndose de ese modo en el único registro fiel y constatable de lo que aconteció allí esa madrugada antes, durante y luego del terremoto.

En función del análisis de los datos que arrojó el ADCP, datos de mareógrafos instalados a lo largo de Chile y análisis teóricos realizados por los académicos se llegó a una serie de conclusiones, siendo una de las principales -en términos de educación sísmica- que la localización de los epicentros reportados por distintas fuentes no coincide con el lugar en que se originó el tsunami y que éste tuvo dos zonas de origen principales.

De acuerdo a lo investigado, el ADCP registró el paso de cinco olas con elevaciones de entre 1.5 a 2 metros por sobre el nivel medio del mar entre las 3:45 y las 8:00 hrs. (hora local). La primera ola, que golpeó la costa alrededor de 20 minutos después de producido el terremoto, no fue la más mortífera ni tampoco la que presentó corrientes más intensas. Las corrientes más intensas comenzaron a producirse cerca de las 4:30 hrs., con las olas más peligrosas cerca de las 5:15, 6:15 y 6:45 hrs. Después de las 8:00 hrs., el ADCP continuó registrando olas menores hasta aproximadamente las 19:00 hrs. del sábado 27 de Febrero.

Además, gracias al sensor de presión del ADCP, se pudo constatar que el fondo marino en el lugar subió 0.4 metros después del terremoto, lo que es coherente con los modelos de levantamiento del piso oceánico frente a las costas de Chile central.

Siempre según el estudio, la primera gran ola se irradió en todas direcciones con una velocidad aproximada de 600 km/h (hacia el norte) y 300 km/h (hacia el sur). En total, los académicos determinaron que esta primera anomalía demoró 184 minutos en llegar al punto más septentrional de Chile (Arica) y 262 minutos en alcanzar el más sureño (la isla San Pedro). En tanto, hacia el Oeste, demoró 48 minutos en alcanzar Juan Fernández y 102 minutos en tocar San Félix.

Debido a la extrema rapidez con que se rompió y levantó el piso marino en cerca de 500 kms. a lo largo de la costa chilena, se puede considerar a esta zona de fractura como la fuente que originó el tsunami y, de hecho, varios modelos incorporan a la zona de fractura como el origen de estos fenómenos.

Sin embargo, no toda la ruptura presentó el mismo alzamiento del piso marino. Lo que este estudio demuestra es que, sobre la base de la propagación teórica de la primera ola y del tiempo que le tomó en llegar a distintas zonas costeras, las zonas principales de generación del tsunami estuvieron asociadas con los mayores alzamientos del piso marino. Estas zonas se ubicaron al norte y al sur de los epicentros reportados por diversas fuentes (como el USGS norteamericano y el Depto. de Sismología de la U. de Chile). Según los estudiosos de la UdeC, la fuente sur del tsunami se localizó frente a Punta Lavapié (en la Provincia de Arauco), mientras que la fuente norte se localizó a unos 74 kilómetros mar afuera, entre Constitución e Iloca, en la Séptima Región. De acuerdo con modelos de alzamiento del piso oceánico, en este último lugar el fondo marino subió en cerca de 2.5 mts., golpeando por debajo a una columna de agua de un espesor cercano a los 2000 metros.

Debido a la alta incompresibilidad del agua de mar, este golpe vertical hacia arriba, provocado en el fondo, repercutió casi instantáneamente en un alzamiento de la superficie del mar. Posterior a esto, la fuerza de gravedad hizo su trabajo, provocando ondas superficiales de largo período que en cerca de 20 minutos comenzaron a arribar a las costas de Chile central, afectando fuertemente la zona centro sur del país.

Asimismo, determinaron que el tsunami presentó dos fases. La primera correspondió al levantamiento del piso oceánico, inmediatamente después del sismo, y al arribo de una onda de mediana altura en forma perpendicular a la costa y sin corrientes demasiados intensas. La segunda, en cambio, estuvo marcada por la primera caída del nivel del mar en las costas y provocó las olas más altas y corrientes más intensas, cercanas a los 80 cm/s. Esta segunda fase fue dominada por corrientes a lo largo de costa que, debido a las condiciones batimétricas y de línea de costa, fueron afectadas por fenómenos de resonancia lo cual incrementó su efecto.

Cabe mencionar que tras estudiar el megaterremoto y tsunami del 20 de febrero de 1835 en Concepción, sólo sobre la base de una buena observación y sin mayor cuantificación, Charles Darwin intuyó fases similares a las planteadas por esta nueva investigación efectuada 177 años después.

El trabajo de estos académicos se encuentra actualmente en proceso de revisión en una revista internacional de la especialidad.

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Fuente : Udec