Proyecto europeo ensaya un pez-robot diseñado para el control de calidad de las aguas portuarias en Gijón

La Autoridad Portuaria de Gijón ha presentado este lunes en El Musel el último prototipo del pez-robot diseñado para garantizar la vigilancia del medioambiente marítimo. Según una nota del Puerto, el pez-robot se enmarca en el proyecto comunitario de I+D+i SHOAL, en el que participa la Autoridad Portuaria de Gijón y cuyo presupuesto es de 4,2 millones de euros.

La presentación ha corrido a cargo del director del Puerto, Julio de la Cueva, y del proyecto SHOAL a nivel mundial, Luke Speller, quienes posteriormente se han trasladado al Acuario para ver una demostración de uno de los prototipos, inmerso en el Oceanario, una pecera de 800 mil litros, para nadar junto a dos tiburones toro y tres tortugas marinas.

A este respecto, se vienen realizando, desde el pasado 16 de abril, diferentes pruebas piloto en El Musel, para comprobar los diversos sistemas mecánicos, de comunicación, químicos, coordinación de trabajo en equipo, y demás particularidades del pez-robot. Unas pruebas, para las que se requiere de la utilización de cuatro antenas submarinas, que se estima se prolonguen hasta finales de junio.

Durante este periodo de trabajo de campo, se están llevando a cabo dos actividades diferentes: la instalación, mantenimiento y recogida de las antenas, que permiten el cálculo continuo de la posición de los peces en el agua; y la navegación y seguimiento de los peces-robot.

Asimismo, las pruebas piloto incluyen el análisis de: la capacidad de navegación y movimiento de los peces-robot en el agua, en distintas condiciones y profundidades; la comunicación entre sí y con las bases de control establecidas en el Dique Príncipe de Asturias y en el Muelle de Rendiello; la capacidad de seguimiento de la ruta programada y de interacción con el entorno mediante el sonar incorporado; y la capacidad de detención de algunos de los compuestos químicos y de hidrocarburos definidos en las regulaciones nacional, europea e internacional.

Una vez que se supere el periodo de pruebas y se apruebe el prototipo de pez-robot, se reducirá el coste actual de estas actividades, fijado en la actualidad en 350 millones de euros al año para el conjunto de los puertos europeos.

SHOAL usa dos técnicas de inteligencia artificial para controlar los denominados peces-robot: la optimización matemática de ‘colonias de hormigas’ y los ‘conjuntos híbridos de partículas’, para coordinar la actuación del grupo de peces-robot y su rápida adaptación a los cambios del entorno marino.

Gracias a las pruebas en El Musel, se podrá comprobar la viabilidad del sistema como modelo exportable para el control proactivo de la calidad de las aguas portuarias y adyacentes, y también en ríos. De esta forma, se contribuirá al cumplimiento específico de la Directiva Europea 2005/35/CE sobre vertidos provenientes de buques en aguas portuarias, según define la norma internacional Marpol.

El consorcio del proyecto está integrado por los siguientes socios: British Maritime Technologies, de Reino Unido; Thales Safare SA, de Francia; Autoridad Portuaria de Gijón, de España; National University, de Cork (Irlanda) y las universidades de Essex y Strathclyde.

SHOAL nació con el objetivo principal de diseñar y desarrollar un conjunto de peces-robot -equipados con sensores electroquímicos y complejo e innovador sistema de comunicación submarina- capaces de detectar contaminantes químicos disueltos en el agua. El prototipo combina varias tecnologías actuales como la robótica, la inteligencia artificial y el análisis químico rápido, que permite monitorizar el seguimiento medioambiental del agua.

Desde que se iniciara en 2009, se han desarrollado tres peces-robot con capacidad de analizar el agua y de comunicarse entre sí, para producir un mapa medioambiental en tiempo real, que facilita la mejora en la toma de muestras y rebaja la factura a pagar, al reducir el número de catas necesarias para alcanzar resultados eficientes.

La idea de contar varios pez-robot es el poder compartir la información de cada uno para hallar una información más completa. De hecho, se escogió esta figura ya que permite contar con un radio de giro muy pequeño, que les facilita una navegación más rápida, así como por su bajo nivel de ruido.

Asimismo, en principio se desecha el que pueda ser capturado por las redes de los pescadores, al ser capaz de detectar en qué punto se encuentra, gracias al conjunto de sensores de que disponen, a lo que se suma que las zonas portuarias tienen vedada la pesca. Además, son capaces de volver a una estación base de carga y de forma autónoma.

Los peces robot se comunican entre ellos y la estación base, de forma bidireccional, por medio de un sistema de mensajes cortos y tiene un coste de unos 25.000 euros. Aunque el desarrollo de su ‘inteligencia’ y del modelo están aún en fase de desarrollo, una vez que el prototipo se haya desarrollado, se investigarán las posibilidades comerciales.

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Fuente : Qué