Reservas marinas, a la sombra de los recortes presupuestarios

El presupuesto para vigilar y mantener las Reservas Marinas de interés pesquero gestionadas por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) ha disminuido en un tercio en 2012 lo que amenaza su futuro, coinciden técnicos, científicos y pescadores.

El MAGRAMA gestiona diez de las 25 reservas marinas españolas, bien en solitario o conjuntamente con las Comunidades Autónomas, y el presupuesto ha pasado de 5,1 millones de euros a 3,4 para este año.

Pablo Martín Sosa, investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO), explica que “establecer una reserva en el papel pero luego no tener dinero para cubrir esa reserva con vigilancia no sirve para nada”.

El responsable de medio marino de WWF/España, Óscar Esparza, cree que con una reducción de vigilancia el esfuerzo hecho “durante tantos años” en las reservas marinas “se puede ir al traste en unos pocos meses”, cuando los efectos de la protección comenzaban a dar sus frutos.

Para Esparza, proteger un espacio marino “es más una inversión que un coste, es una forma de invertir en el futuro.”

La organización conservacionista Oceana calcula, a partir de un estudio publicado en la revista Nature, que con los recortes presupuestarios en vigilancia peligran activos naturales por valor de 500 millones de euros, una estimación “conservadora” según la organización.

Fuentes del MAGRAMA aseguraron, que con el presupuesto para 2012 se garantiza una “adecuada vigilancia” de estos ecosistemas.

Desde abril, los recortes son efectivos en siete de las 10 reservas, al coincidir los presupuestos de 2012 con la renovación de los contratos.

Desde el MAGRAMA explican que, además de los medios propios de las reservas marinas, en la vigilancia participan los dispositivos de control e inspección aéreos y marinos de la Secretaría General de Pesca, la Armada y el SEPRONA de la Guardia Civil.

Sin embargo, para el investigador del IEO “de ninguna de las maneras” se puede sustituir el papel de la guardería, “que está sólo para eso, mañana, tarde y noche en las reservas.”

Sobre la pérdida de la vigilancia 24 horas, el responsable de medio marino de WWF apunta que “no se puede proteger una reserva en horario de oficina”, ya que los furtivos saben cuándo no corren peligro de ser sorprendidos pescando ilegalmente.

Los recortes han sido especialmente significativos en las reservas marinas de Tabarca (Alicante) y las almerienses Cabo de Gata-Níjar e Isla de Alborán.

La reserva marina de Tabarca (Alicante), la más antigua del país, ha sufrido un recorte del 80% del presupuesto: de una plantilla de ocho vigilantes y dos coordinadores, sólo quedan los dos coordinadores, apuntan fuentes de la Cofradia de Nueva Tabarca.

En cuanto a las reservas marinas de Almería, los sindicatos han denunciado que en los últimos meses se ha prescindido de más de la mitad de la plantilla, nueve trabajadores de un total de 17.

También se interrumpirán las líneas de investigación que se desarrollaban en las reservas, con financiación de la Secretaría General del Mar, para el seguimiento de las especies y de los ecosistemas.

“Acabamos en septiembre el contrato del seguimiento científico que venimos haciendo sin interrupción desde 2003, y según mis últimos contactos, no habrá dinero para ello en lo que queda de este año y en los dos siguientes”, asegura Martín Sosa.

Las reservas marinas de interés pesquero tienen como objetivo salvaguardar los recursos piscícolas mediante el fomento de una captura sostenibles, de carácter artesanal y local.

Las reservas funcionan como un coto de pesca, pues sólo pueden faenar en ellas los pescadores locales que han demostrado una actividad tradicional en la zona, y sólo se les permiten utilizar ciertas artes selectivas, respetuosas con el medio marino.

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Fuente : Efeverde