Descubren nuevas relaciones en la cadena alimentaria marina

Un estudio nuevo revela que cada eslabón de la cadena alimentaria marina está controlado por el nivel trófico que lo antecede y que el factor fundamental que influye en esta relación no es la abundancia de presas, sino cómo se distribuyen.

La importancia del patrón espacial de los recursos –a veces llamado “mosaico”- gana otra mirada por parte de los ecologistas, quienes están descubriendo que la abundancia general del alimento es menos importante que la densidad y la facilidad para acceder al él.

Los resultados del estudio se publicarán esta semana en la revista Royal Society Journal Biology Letters.

Kelly Benoit-Bird, oceanógrafa de la Universidad del Estado de Oregón y autora principal del estudio, dice que el mosaico no es un concepto nuevo, sino uno que es cada vez más aceptado, a medida que las tecnologías sofisticadas evolucionan para rastrear las relaciones entre las especies marinas.

“Los patrones espaciales del recurso determinan, en última instancia, cómo funciona el ecosistema”, explica Kelly Benoit-Bird, quien recibió el prestigioso galardón MacArthur Fellowship en 2010. “En el pasado, los ecologistas utilizaban principalmente la biomasa como factor determinante para comprender la cadena alimentaria y la historia siempre resultaba algo confusa. Solíamos pensar que el tamaño y la abundancia de las presas era lo más importante.”

“Pero el patrón de mosaico no sólo es omnipresente en los ecosistemas marinos: en última instancia, dicta el comportamiento de muchos animales y sus relaciones con el medioambiente”, agrega.

Benoit-Bird se especializa en las relaciones de las diferentes especies en los ecosistemas marinos.

En un estudio realizado en el mar de Bering, la investigadora y sus colegas calcularon la abundancia de krill, un recurso alimentario importante para muchas especies. Un examen más de cerca a través del uso de instrumentos acústicos determinó que la distribución de krill no era para nada uniforme, lo que para los investigadores explica por qué dos colonias de focas y aves marinas estaban en malas condiciones, pero una tercera era saludable.

“La cantidad de alimento cerca de la tercera colonia no era abundante, pero era lo suficientemente denso –y a la profundidad correcta- como para ser más accesible para la depredación que el krill cercano a las otras dos colonias”, precisa.

La capacidad de utilizar instrumentos acústicos para rastrear el comportamiento animal bajo el agua abre nuevos caminos para los investigadores. Durante el estudio en el mar de Bering, Benoit-Bird y sus colegas descubrieron que también podían utilizar sonares para rastrear las inmersiones del arao de pico ancho, que puede sumergirse hasta 200 metros por debajo de la superficie para buscar krill.

A pesar de que el krill se diseminaba por toda la columna de agua, los araos terminaban concentrándose en las áreas donde el krill era más denso.

“Los araos son extraordinarios para sumergirse y buscar los mejores lugares”, señala Benoit-Bird. “No sabemos cómo logran identificarlos, pero hace una década, no hubiésemos sabido de esta habilidad que tienen. Ahora usamos ondas de sonido de alta frecuencia para buscar el krill, diferentes frecuencias para buscar araos e incluso otras para buscar calamar, delfines y otros animales.”

“Y en todas partes que observamos vimos el mismo patrón: es la distribución del alimento y no la biomasa lo que importa”, concluye la científica.

Visita la noticia completa aquí.

Fuente : FIS